jueves, 14 de julio de 2011
Confessions of an ordinary guy
-Okay, man. You wanna be queer? You choose, it's totally up to you. But you gotta know that not everybody is as tolerant as me. People are cruel, unfair. They show no human beingness and they don't even care about it. You're gonna be pushed, hit and underappreciated, lashed. You're not gonna be able to face it. I'm so sorry boy, but when someone just shows himself up and try to feel comfortable with the person he thinks he is, the current society deals with the possibility of turning your illusions off and break your human point of view. There's nothing personal in it, it's just its way of proceeding, and you can't do anything about it.
Sometimes you're gonna find yourself surprised in a situation in which they look at you with eyes full of humanity and respect, not always works like that tho'. And i know, i know, i know... You think you're such a good guy, and sometimes just can't seize the day because of wondering why human beings can be so hard to themselves, and suddenly, all your faith in your kind is broken. You can't fix it. It's then when you gotta make a choice: keep on being yourself or just dress your values up in order to feel accepted, as everyone else. But trust me, it doesn't take you anywhere. There'll be one day, no matter which one, nor when, nor how long it takes until you can see it, but that day, only that day, you'll realize that if you go out of your house with your head up, just being proud of who you are, there's no need of proving anything at all, you don't have to. So, then, and only then, you'll be conscious about how easy is everything else if you take it that way. And then, only then, you feel like anything is possible and you are deserving of love too.
-I'm not gay, dude.
-But i am.
miércoles, 29 de junio de 2011
Detener el tiempo
-¿Sabes? Llevo algún tiempo preguntándome si hemos dejado de disfrutar el uno del otro.
-Hoy no creo que pueda siquiera pensar en eso, estoy agotado, mentalmente agotado de intentar demostrar a cada segundo todo lo que significas para mí.
-Entonces, ¿por qué ya no me miras?
-Porque te quiero, porque me araña por dentro cuando pienso en lo esencial que eres para mí, en como me gustaría pasar una noche entera acariciándote, besándote y haciéndote el amor hasta saciar esta sed que tengo. Como deseo vestir tu piel de elogios y contemplarte cuando duermes, admirarte, detener ese momento y no cansarme jamás. Sentir tus manos sobre mi pecho, escuchar cada gemido, amarte una vez más y volver a empezar, dejar de ser yo mismo y pasar a formar parte de tu espíritu, volver en mí y enamorarme de ti.
-¿Por qué me quieres?
-No lo sé. Hace tiempo que dejé de buscar razones para quererte, simplemente te quiero. ¿No lo captas? Todos mis pensamientos giran en torno a ti: cuando iluminas la habitación con una sonrisa, cuando dejas que una triste lágrima brille en tus ojos y se derrame por tu mejilla cuando algo te importa de verdad, cuando te vuelves completamente loco y eres espontáneo, cuando te preocupas y dejas ver un atisbo de soledad en tu mirada, cuando haces el tonto sólo para verme reír, cuando descubres lo atractivo que eres y lo proyectas en mí, cuando me abrazas (lo que daría por eternizar esos abrazos), cuando revolucionas cada plan interno que previamente había diseñado, cuando dejas los pudores a un lado de la cama y me haces el amor en el otro lado, cuando me desnudas sin tocarme, cuando me rompes los esquemas con un gesto inesperado, cuando me haces sentir especial y afortunado tan sólo estando a mi lado, cuando eres tan tú que hasta te duele...
-...¿Qué hacemos?
-¿Qué quieres hacer?
-Detener este momento...
-Porque te quiero, porque me araña por dentro cuando pienso en lo esencial que eres para mí, en como me gustaría pasar una noche entera acariciándote, besándote y haciéndote el amor hasta saciar esta sed que tengo. Como deseo vestir tu piel de elogios y contemplarte cuando duermes, admirarte, detener ese momento y no cansarme jamás. Sentir tus manos sobre mi pecho, escuchar cada gemido, amarte una vez más y volver a empezar, dejar de ser yo mismo y pasar a formar parte de tu espíritu, volver en mí y enamorarme de ti.
-¿Por qué me quieres?
-No lo sé. Hace tiempo que dejé de buscar razones para quererte, simplemente te quiero. ¿No lo captas? Todos mis pensamientos giran en torno a ti: cuando iluminas la habitación con una sonrisa, cuando dejas que una triste lágrima brille en tus ojos y se derrame por tu mejilla cuando algo te importa de verdad, cuando te vuelves completamente loco y eres espontáneo, cuando te preocupas y dejas ver un atisbo de soledad en tu mirada, cuando haces el tonto sólo para verme reír, cuando descubres lo atractivo que eres y lo proyectas en mí, cuando me abrazas (lo que daría por eternizar esos abrazos), cuando revolucionas cada plan interno que previamente había diseñado, cuando dejas los pudores a un lado de la cama y me haces el amor en el otro lado, cuando me desnudas sin tocarme, cuando me rompes los esquemas con un gesto inesperado, cuando me haces sentir especial y afortunado tan sólo estando a mi lado, cuando eres tan tú que hasta te duele...
-...¿Qué hacemos?
-¿Qué quieres hacer?
-Detener este momento...
-Ven aquí.
viernes, 15 de abril de 2011
A lo que está por venir....
De pie, frente al inmenso azul, como si no existiera nada más que un océano infinito. Cerré los ojos y aspiré el dulce olor que trae consigo la sal, bailando los dedos de los pies con la arena fría, dibujando caminos de zig zag que no iban a ninguna parte. La marea estaba alta aquella mañana y aún así sobraban kilómetros de experiencias arenosas que terminaban a primera hora del día y empezaban de nuevo horas más tarde, apresurándose por ser únicas. No se escuchaba absolutamente nada, sólo el mar, la melodiosa sensación de calma y tranquilidad, la quietud que tanto anhelaba, la paz interior de los días más caóticos.
Pude sentir el aroma del café en la cocina de una casa rebosante de alegría. Venía caminando con la taza humeante en la mano, a cámara lenta, vaticinando muestras de cariño, podía adivinar su mirada en la lejanía y conocía su caminar a la perfección. El verde agua transparente que vertían sus ojos me recordaba al mar, me calmaba, me daba paz. Me dio un sorbo de café y un beso en la frente, -¡buenos días!-, dijo, y me sonrió como si guardara un secreto. No dejaba de adularme con esa sonrisa y no me cansaba de admirarlo, sin pudores, era todo lo que necesitaba por el momento. Me di la vuelta y me abrazó, estrechándome entres sus brazos...Recuerdo que pensé "si este es el comienzo de la felicidad, tal vez nunca pueda dejar de ser feliz).
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Al que estè per venir, a l'illa que em acollirà
jueves, 14 de abril de 2011
SI/NO
SI
-La sonrisa de un niño.
-La música en directo.
-Las sábanas limpias y frías.
-Los impulsos incontrolados.
-Los encuentros a deshora, los mejores.
-Las conversaciones eternas.
-Soñar despierto.
-Romper pautas.
-Filosofar.
-La trascendentalidad.
-La primavera.
-El mar, y su brisa latigando mi cara.
-Llorar riendo.
-Los animales.
-Las verdades incómodas.
-La humanidad más absoluta.
-La lluvia sobre mi cuerpo.
-Andar descalzo.
-Lo que nadie dice/hace.
-Bailar.
-Estirarme.
-La espontaneidad.
-La sinceridad.
-Lo primario, el instinto.
-La pasión desenfrenada.
-Los arrebatos.
-Sonreír por dentro.
-Vivir intensamente.
-Arriesgarse.
-La lealtad.
-Los idiomas.
-Viajar, el mundo entero.
-Los abrazos, las caricias.
-El sexo.
-El amor.
NO
-Ver llorar a alguien.
-El tráfico en hora punta.
-Los desengaños.
-La decepción.
-Las reglas.
-La hipocresía.
-La violencia.
-El dinero.
-El materialismo.
-Las enfermedades.
-La traición.
-Los insectos.
-La gente despreocupada.
-El pasotismo.
-La crueldad.
-El sin sentido.
-Los pies mojados.
-El insomnio.
-El invierno.
-Los cumpleaños.
-Los grandes eventos.
-La guerra.
-Las amenazas.
-Los plazos límites.
-La intranquilidad.
-La ausencia.
-El cansancio.
-La vanidad.
-La autocompasión.
-La condescendencia.
-La religión.
-El miedo.
-La sonrisa de un niño.
-La música en directo.
-Las sábanas limpias y frías.
-Los impulsos incontrolados.
-Los encuentros a deshora, los mejores.
-Las conversaciones eternas.
-Soñar despierto.
-Romper pautas.
-Filosofar.
-La trascendentalidad.
-La primavera.
-El mar, y su brisa latigando mi cara.
-Llorar riendo.
-Los animales.
-Las verdades incómodas.
-La humanidad más absoluta.
-La lluvia sobre mi cuerpo.
-Andar descalzo.
-Lo que nadie dice/hace.
-Bailar.
-Estirarme.
-La espontaneidad.
-La sinceridad.
-Lo primario, el instinto.
-La pasión desenfrenada.
-Los arrebatos.
-Sonreír por dentro.
-Vivir intensamente.
-Arriesgarse.
-La lealtad.
-Los idiomas.
-Viajar, el mundo entero.
-Los abrazos, las caricias.
-El sexo.
-El amor.
NO
-Ver llorar a alguien.
-El tráfico en hora punta.
-Los desengaños.
-La decepción.
-Las reglas.
-La hipocresía.
-La violencia.
-El dinero.
-El materialismo.
-Las enfermedades.
-La traición.
-Los insectos.
-La gente despreocupada.
-El pasotismo.
-La crueldad.
-El sin sentido.
-Los pies mojados.
-El insomnio.
-El invierno.
-Los cumpleaños.
-Los grandes eventos.
-La guerra.
-Las amenazas.
-Los plazos límites.
-La intranquilidad.
-La ausencia.
-El cansancio.
-La vanidad.
-La autocompasión.
-La condescendencia.
-La religión.
-El miedo.
lunes, 11 de abril de 2011
Ilusionarme otra vez....
"No más errores", me dije. No más intentos de darme por completo a cada minuto para después sentir el vacío sentencioso, ese que te juzga y te araña desde dentro, que hace añicos la persistente e inagotable necesidad de acabar con todo lo dañino y pernicioso.
¿Cuántos más fracasos y decepciones podría soportar? Ni siquiera me atrevía a pensar en ello. Dejé que el tiempo me asfixiara y se volviera espeso y perenne ante mis ojos. A mi forma de ver la vida, era sólo un desencadenante más.
Esperé a que llegara el cambio de estación, a que cayeran las hojas, y volvieran a nacer, y oliera distinto, y el sol quemara hasta atravesarme. Esperé a que se apagaran los rescoldos de un fuego sin lumbre. Esperé a que anocheciera, y que amaneciera después, y tras él, el atardecer; y tras él, la desgarradora angustia. Esperé a que todo cambiara de color, a quitarme las legañas que no me dejaban abrir completamente los ojos, alzar la vista al frente y divisar el horizonte. Esperé a que dejase de escocer y el dolor cesase. Esperé...Y esperé...Y esperé. Ahora ya no quiero esperar más. Sólo quiero preocuparme de no preocuparme, aceptar que la pausa es parte del camino, que el miedo es parte de mi humanidad y que el amor auténtico y venidero hará de mí lo que no soy ahora.
Ya no quiero debatir conmigo mismo las posibilidades. Ni tentar a la suerte cometiendo locuras de adolescente que tal vez me hagan arrepentirme después, ni probar mis instintos haciendo de ello una dura competición contra mi raciocinio. No necesito más drama, ni la amargura de lo efímero, ni la espera eterna de una mentira inevitable. No necesito más misterio, ni más indecisiones.
No me nace ser cruel ni tampoco deshonesto, pero estoy aprendiendo a respetarme, a convivir conmigo, a dialogar y a respirar tranquilo si algo no sale bien, a derrapar, a morder el asfalto y a seguir respirando.
No me nace no ilusionarme, pues forma parte de lo que soy. Y, he de confesar, que por cosas como estas, realmente merece la pena.
sábado, 26 de marzo de 2011
Reinas
Pasaron las horas y el hielo de la copa se estaba consumiendo, al igual que sus expectativas. El baño parecía un desfile de gallinas obscenas que no conocían el precio de la integridad.
Decidió que ya estaba lo suficientemente borracho como para ridiculizarse a sí mismo, y tal vez, ganar la simpatía de alguien que no tuviera concepción de lo ridículo. De repente, un "hola" lo paralizó in situ y, tras mirar a su izquierda, conoció inmediatamente al dueño de dicha palabra. -Por un instante la noche se ha vuelto normal-, pensó en voz alta....
jueves, 24 de marzo de 2011
Decisiones
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Dejaré de preguntar por qué si tú me escuchas esta vez, si entiendes que no sé estar aquí ni en ninguna otra parte, que he participado de forma activa en cada instante de mi vida y, después de todo, sigo sin verme en ella.
Dejaré de reprocharte lo que no fue si me consuelas. Miénteme. Dime que todo está bien aunque realmente no sea así, que estos años han sido los mejores y que hoy por hoy no hay nada más que aportar. Que no se pueden inventar razones que endulcen lo amargo ni procesar situaciones que amarguen continuamente la naturalidad de los actos.
Dejaré de callar lo que siento si me abrazas esta noche, si vuelves a hacer que se me acelere el pulso. Necesito que lo digas, que lo hagas plausible, que desgarres cada porción de dolor que desgasta las esquinas de mi cuerpo.
Dejaré de pensar en lo abstracto si tú me hablas de cosas concretas: de lo preciosos que son esos lirios junto a la ventana, de lo inmensamente feliz que parezco aunque no sea cierto, de como has intentado por todos los medios hacer que me aferre a la posibilidad de seguir aquí, de como me has dado la oportunidad de ser sincero conmigo mismo, de lo que no quieres decir por miedo a que me desvanezca, de lo que no voy a decir por miedo a que te derrumbes y sueltes mi mano.
Dejaré de preguntar cuándo si te quedas aquí conmigo hasta el final, así no tendré que contar las horas y ellos no tendrán que rezar para que no ocurra. Todos nosotros estamos aquí implorando, esperando que venga algo ¿de dónde? A rescatarnos, a liberarnos, a hacernos fuerte.
Dejaré de atentar contra tu ingenuidad si me hablas claro y reconoces que has estado viviendo por mí y para mí, que te has olvidado de ti y de todo tu mundo y que has vendido tu integridad para salvar un alma ajena.
Dejaré de agradecértelo si dejas de decirme que no es necesario, que no hay nada que admirar y mucho que reconocer, que altruístamente decidiste estar aquí y que soy una marioneta en manos del tiempo.
Dejaré de llorar si no vuelves a culpar al destino.
Desconéctalo ya.
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Cuando todo se vuelve oscuro, ves un destello luminoso que no deja de moverse si lo sigues con los párpados. Tras varios segundos, desaparece.
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